Muestra: Influencia de la Arquitectura Francesa

Desde la semana pasada se encuentra inaugurada en el Museo de la Ciudad, una interesante muestra fotográfica que refleja la influencia de la Arquitectura Francesa en la Ciudad de Buenos Aires del Siglo XIX.

La exhibición itinerante podrá ser visitada hasta el domingo 17 de octubre en la sede del Museo, que se encuentra en Defensa 219, en el Casco Histórico Porteño. El horario del Museo es de lunes a domingo de 11.00 a 19.00 horas y la entrada cuesta $1, a excepción de los lunes y miércoles que es gratuita.

Se exponen fotografías de edificios y retratos de habitantes, podrán verse muebles y objetos diversos usados en distintas viviendas.

Por algo. Buenos Aires, también es denominada como la “París de América” y esto puede verse en muchos de los edificios que cotidianamente si caminamos por la ciudad nos encontraremos.

Un ejemplo es el ex Palacio Anchorena, que se ve en la fotografía, donde hoy funciona el Ministerio de Relaciones Exteriores, y es llamado el Palacio San Martín (se encuentra ubicado en Arenales 761, construcción inspirada en la arquitectura francesa del siglo XVIII, construido por el arquitecto Alejandro Christophersen, años 1905/1909).

El Director del Museo, Eduardo Vázquez, enumera algunos de “los edificios públicos que fueron levantados en esos años y que no escaparon a la influencia francesa, algunos como el del Correo Central, el Palacio de Tribunales o el nuevo Colegio Nacional Buenos Aires se deben a proyectos de arquitectos de esa nacionalidad, como los tres citados debidos a Norberto Maillart.
El diario La Prensa abrió su sede en la recién inaugurada Avenida de Mayo según proyecto de Carlos Agote y Alberto de Gainza, la estructura estuvo a cargo de la compañía francesa Moisant, Laurent y Savey, el reloj lo proveyó Paúl Garnier y la fundición Du Val D’Osne se encargó de la herrería artística.
De esta última empresa francesa la ciudad cuenta con las fuentes emplazadas en la avenida 9 de Julio entre otras obras que eran importadas por la empresa A. Moteau que además proveían de herrería artística hecha en sus talleres de la avenida Garay.
El espacio público también le debe mucho a Francia, basta citar la obra de Carlos Tahys o las esculturas de Augusto Rodin o Antonio Bourdelle.
Pero esta influencia no solamente se extendió a lo monumental sino que el estilo académico rápidamente fue adoptado para viviendas familiares, casas de renta y el típico petit hotel que apareció en la ciudad mezclado con la arquitectura anterior como paradigma del buen gusto y del  ascenso social.

Buenos artesanos, escultores, ebanistas, grandes talleres como Vasena que ofrecía al mercado local carpinterías metálicas, estructuras y herrería artística en general, tapicerías, mueblerías etc. dieron a estas casas todo lo mejor que se producía en el país o se importaba de Europa.

El estilo de los Luises en todas sus variantes se dejaba ver en estas casas porteñas con salones llenos de objetos de porcelana, esculturas y  pesados cortinados que aislaban a la casa del mundo exterior”.

ByV – Fuente: Prensa Museo de la Ciudad

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